jueves, 8 de octubre de 2015

Contradictorio.

Que te eche de menos no quiere decir que te quiera de vuelta en mi vida.

Ese día te perdí, es cierto. Pero tu a mi también me perdiste. Fue estúpido por mi parte intentar volver hacer arder las cenizas cuando ya la mayoría estaban esparcidas por lugares ocultos. Es más, si me pusiera a buscar las que me quedan no las encontraría.

No me quemé una vez las manos intentando que ardieran otra vez, ni dos, es más, tres tampoco, ya he perdido la cuenta de las veces que arriesgué y perdí. Y ya estoy cansada de perder, porque va a llegar un momento en el que me queden tan pocas cosas que tenga que embargar mi vida. Y no quiero. Porque mi reloj se paró un día a las 16:11 y desde ahí siempre llego tarde.

Ya no quiero que nadie me espere, porque no se puede esperar nada de mí. Porque yo si espero, bueno, esperaba, que te dieras media vuelta y admitieras lo equivocado que estabas. Porque te equivocaste, y cuánto te equivocaste, al pensar que otros ojos te iban a besar mejor que los míos. Pero las ganas a veces son muy putas y juegan malas pasadas. He llegado a odiarme por seguir teniendo esperanzas. Me he quedado sin fuerzas para seguir creyendo en tí, en mí y en lo que fuímos. 
 
Eso se terminó y ahora solo quedan un montón de escombros. Si algún día quieres encontrarme busca ahí. 

 
Yo todavía no he dejado de quererte, pero te repito, ya no te quiero de vuelta en mi vida.
Que la vida es mucho más bonita cuando en vez de contar estrellas contamos lunares.

Tus lunares.


martes, 6 de octubre de 2015

“Vendrán veranos largos y otro amanecer, eterno de contar estrellas.”

Estaba escuchando esa de ''quédate'' que tanto me recordaba a nosotros en el momento que volviste a aparecer. Y como apareciste. Saliste de la nada removiendo todo lo que yo pensé que ya no había.
Pero que ingenua al creer que ya no quedaba nada ¿no?
“Mentiría si dijera que no te echo de menos” me dijiste. Y te quedaste tan tranquilo, como cuando estábamos merendando y hablábamos sobre como habíamos pasado la mañana pensando el uno en el otro.

Desde ese momento volví a tener la atracción que creía perdida. Dicen que todos los satélites giran al rededor de un planeta impulsado por la propia gravedad, que no pueden alejarse a causa de esta misma. ¿será esa la razón por la que no he sido capaz de alejarme de tí?

Pero la incertidumbre a veces es mi mejor amiga, y ahora me acompaña más que nunca. Y ya no hay nada que hacer, porque a las inseguridades se le ha sumado el orgullo. Y tu te has vuelto a ir. Que bien se te da hacer eso, aparecer, desaparecer… ¿Lo harás otra vez?
Mientras yo seguiré aquí, escuchando esa canción que tanto nos gustaba, y “mordiéndome las ganas de querer saber si saldrá bien”.

Una pena que yo no sepa pedirte que te quedes.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Finales.



Me dijiste que se acabó. Cuanta tristeza pueden esconder dos simples palabras. Despúes de eso lo veía todo en blanco y negro, y si alguien me decía que después de la lluvia podía salir el arcoíris yo les decía que eso ya no me importaba. Todo siguió como hasta entonces, pero con mucho menos sentido, y aunque era pleno verano, tenía frío porque tú ya no estabas en mi cama para abrazarme por la noche.
Los viernes pasaron a parecerse a los domingos, y ya no solo odiaba los lunes, sino todos y cada uno de los días.
Aún recuerdo cuando me mirabas y sonreías, o me hacías cosquillas. Fue una bonita forma de decirme que me querías sin palabras, y después de todo supongo que lo hiciste, por eso me mentías. Solo cuando dejaste de hacerlo me dijiste la verdad. El problema es que yo te quería tanto que habría preferido mil mentiras más. O no. Ya dudo de las posibilidades, porque cuando algo que creías bonito muere, la esperanza también lo hace. El reloj se me ha quedado parado, siempre llego tarde, incluso a la vida, y ya no se pueden cambian las cosas.
Es probable que nos encontremos en otra vida, y espero que en esa, ya no siga queriéndote.



viernes, 25 de septiembre de 2015

Subo el volumen de la música. Lo subo tanto que no escucho ni mis propios penamientos. Viéndolo así, es lo mejor que puede suceder en este momento.
¿Sabéis cuando intentáis algo con todas vuestras fuerzas pero ni aún así lo conseguís? Empiezan a sangrar todas nuestras cicatrices e incluso se abren otras nuevas. Yo me pongo a mirar al horizonte, y pienso: Ojalá.

Porque no hay nada más bonito que a pesar de todo querer llegar hasta donde siempre soñaste. Hay veces que tienes que coger las maletas e irte. O que se vaya todo lo demás. Alejarte de todos y de todo, ver quién está ahí, quién es realmente importante para tí. Ver quién eres de verdad.

Porque yo ahora mismo no se quien soy, quizá porque me perdí hace mucho tiempo. Me perdí cuando me caí del patinete cuando era pequeña, con las maneras de la persona equivocada, y cuando vi que no siempre después de la tormenta sale el sol.

Pero sigo aquí, mirando el horizonte por la ventana, y pensando: Ojalá, ojalá algún día.

martes, 1 de septiembre de 2015

''Por pedir...

Pido 24 horas a tu lado, en las que nos de tiempo de todo, menos de perder el tiempo''. Venga ya hombre, seamos realistas de una vez.
Siempre quise saber que se siente al querer tanto a alguien, en ese punto de que sepas que para la única cosa para la que no estás preparada es para perderle. Vale. Experiencia recibida.
¿Y ahora que? Porque no se perderte, y te encuentro hasta en el cajón de los calcetines o en esa caja en la que guardo todo lo que la vida me negó. Lo siento, yo me niego a pensar que no te tengo a tí.
Que sí, que sí, que el amor es muy bonito, que la lluvia es una mierda cuando te sientes sola y las resacas de cerveza son, dentro de lo que cabe, las mejores.
Pero volvamos al tema expuesto en la tesis de mi comentario de ''como echar de menos a quien todavía no se ha ido''.
Que cojones, no quiero 24 horas contigo, ni una semana, no, no me voy a limitar a eso. Porque yo te propongo un mundo de dos (vaya ñoñeria). Te propongo un revolcón por las mañanas, y que te voy a preparar los mejores macarrones de tu vida.
Te propongo 24 horas hablando sin parar de todo ese tiempo que hemos tenido que esperar para llegar hasta aquí. Te propongo, bueno te reto a que me des la mano y que te arriesgues a todo lo que te queda a mi lado.
Te reto a quererme. Me propongo quererte. Porque quererte, más que un verbo, se ha convertido en una necesidad.

domingo, 9 de agosto de 2015

Ahora comprendo,
que cualquier lugar
es mi hogar;
si eres tú
quien está
entre mis brazos.