sábado, 26 de septiembre de 2015

Finales.



Me dijiste que se acabó. Cuanta tristeza pueden esconder dos simples palabras. Despúes de eso lo veía todo en blanco y negro, y si alguien me decía que después de la lluvia podía salir el arcoíris yo les decía que eso ya no me importaba. Todo siguió como hasta entonces, pero con mucho menos sentido, y aunque era pleno verano, tenía frío porque tú ya no estabas en mi cama para abrazarme por la noche.
Los viernes pasaron a parecerse a los domingos, y ya no solo odiaba los lunes, sino todos y cada uno de los días.
Aún recuerdo cuando me mirabas y sonreías, o me hacías cosquillas. Fue una bonita forma de decirme que me querías sin palabras, y después de todo supongo que lo hiciste, por eso me mentías. Solo cuando dejaste de hacerlo me dijiste la verdad. El problema es que yo te quería tanto que habría preferido mil mentiras más. O no. Ya dudo de las posibilidades, porque cuando algo que creías bonito muere, la esperanza también lo hace. El reloj se me ha quedado parado, siempre llego tarde, incluso a la vida, y ya no se pueden cambian las cosas.
Es probable que nos encontremos en otra vida, y espero que en esa, ya no siga queriéndote.



No hay comentarios:

Publicar un comentario