martes, 6 de octubre de 2015

“Vendrán veranos largos y otro amanecer, eterno de contar estrellas.”

Estaba escuchando esa de ''quédate'' que tanto me recordaba a nosotros en el momento que volviste a aparecer. Y como apareciste. Saliste de la nada removiendo todo lo que yo pensé que ya no había.
Pero que ingenua al creer que ya no quedaba nada ¿no?
Mentiría si dijera que no te echo de menos” me dijiste. Y te quedaste tan tranquilo, como cuando estábamos merendando y hablábamos sobre como habíamos pasado la mañana pensando el uno en el otro.

Desde ese momento volví a tener la atracción que creía perdida. Dicen que todos los satélites giran al rededor de un planeta impulsado por la propia gravedad, que no pueden alejarse a causa de esta misma. ¿será esa la razón por la que no he sido capaz de alejarme de tí?

Pero la incertidumbre a veces es mi mejor amiga, y ahora me acompaña más que nunca. Y ya no hay nada que hacer, porque a las inseguridades se le ha sumado el orgullo. Y tu te has vuelto a ir. Que bien se te da hacer eso, aparecer, desaparecer… ¿Lo harás otra vez?
Mientras yo seguiré aquí, escuchando esa canción que tanto nos gustaba, y “mordiéndome las ganas de querer saber si saldrá bien”.

Una pena que yo no sepa pedirte que te quedes.

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