Estaba
escuchando esa de ''quédate'' que tanto me recordaba a nosotros en
el momento que volviste a aparecer. Y como apareciste. Saliste de la
nada removiendo todo lo que yo pensé que ya no había.
Pero
que ingenua al creer que ya no quedaba nada ¿no?
“Mentiría
si dijera que no te echo de menos” me dijiste. Y te quedaste tan
tranquilo, como cuando estábamos merendando y hablábamos sobre como
habíamos pasado la mañana pensando el uno en el otro.
Desde
ese momento volví a tener la atracción que creía perdida. Dicen
que todos los satélites giran al rededor de un planeta impulsado por
la propia gravedad, que no pueden alejarse a causa de esta misma.
¿será esa la razón por la que no he sido capaz de alejarme de tí?
Pero
la incertidumbre a veces es mi mejor amiga, y ahora me acompaña más
que nunca. Y ya no hay nada que hacer, porque a las inseguridades se
le ha sumado el orgullo. Y tu te has vuelto a ir. Que bien se te da
hacer eso, aparecer, desaparecer… ¿Lo harás otra vez?
Mientras
yo seguiré aquí, escuchando esa canción que tanto nos gustaba, y
“mordiéndome las ganas de querer saber si saldrá bien”.
Una
pena que yo no sepa pedirte que te quedes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario