Es como cuando apagas las luces, por la noche, te pones los cascos y escuchas tu canción preferida.
Es como cuando lees un buen libro, o como ese momento en el que el agua de la playa roza tus pies después de un año entero de sequía.
Es ese momento en el que la felicidad es tal que solo quieres compartirla. Es ese mismo momento en el que la persona que hace que tengas esa felicidad, es precisamente con quien quieres compartirla (si eso te pasa, sientete orgulloso).
Es, y será lo que tenga que ser.
Puedo poner todos los argumentos de analogía y ejemplificación que sean necesarios, teniendo un único fin.
No hacen falta explicaciones para explicar algo que justamente no las tiene.
Hay que sentir, vivir.
No se si es destino, azar, casualidad o causalidad. Pero estás aquí. Y yo estoy aquí, contigo.
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